mas12m.com

Episodio 04: el pacto impensable entre el uribismo y el petrismo por la presidencia del Senado

¿Puede el Presidente del Senado frenar al Gobierno? La pregunta cobró especial relevancia el 20 de julio de 2026, cuando el Congreso de la República inició un nuevo periodo legislativo y el senador del Centro Democrático Honorio Henríquez fue elegido presidente del Senado para la legislatura 2026-2027.

Henríquez obtuvo 56 votos frente a los 45 de Alfredo Deluque, del Partido de la U, mientras se registró un voto en blanco. La elección llamó especialmente la atención porque la bancada del Pacto Histórico respaldó al candidato del Centro Democrático, dos sectores que siempre han mantenido profundas diferencias políticas.

El resultado fue interpretado de distintas maneras. Algunos sectores lo presentaron como una derrota política para el Gobierno entrante de Abelardo De La Espriella; otros pusieron el énfasis en el carácter coyuntural del acuerdo entre bancadas. Pero detrás de la disputa política existe una pregunta más básica: ¿para qué sirve realmente la Presidencia del Senado?

El Presidente del Senado no decide solo

Una primera aclaración es fundamental: ser Presidente del Senado no significa tener la facultad de aprobar o rechazar leyes por cuenta propia.

El Congreso cumple funciones constituyentes, legislativas, de control político, judiciales, electorales y administrativas. Las decisiones legislativas corresponden a las corporaciones y a sus procedimientos, no exclusivamente a sus presidentes.

Sin embargo, la Presidencia del Senado sí ocupa una posición institucional estratégica porque dirige el funcionamiento de la plenaria y forma parte de la Mesa Directiva de la corporación.

La Ley 5 de 1992, que establece el Reglamento del Congreso, señala entre las funciones del Presidente de una cámara presidir la respectiva corporación, abrir y cerrar las sesiones, hacer cumplir el reglamento, mantener el orden interno, repartir los proyectos para su estudio y ordenar su trámite, además de suscribir determinados proyectos, actas y comunicaciones y representar institucionalmente a la corporación.

En otras palabras, la Presidencia tiene una responsabilidad directa sobre cómo funciona el escenario en el que se desarrolla buena parte de la actividad legislativa.

¿Por qué es importante para las reformas?

La diferencia puede parecer pequeña, pero tiene consecuencias políticas.

Un proyecto de ley debe atravesar diferentes etapas dentro del Congreso. La Presidencia del Senado no puede modificar arbitrariamente el contenido de una iniciativa ni aprobarla por sí misma, pero sí tiene funciones relacionadas con su trámite.

Entre las atribuciones establecidas por la Ley 5 está la de repartir los proyectos presentados para estudio legislativo y ordenar su debido trámite. También corresponde al Presidente dirigir las sesiones y hacer cumplir las reglas que regulan el funcionamiento de la corporación.

Por eso, comprender quién ocupa la Presidencia del Senado ayuda a entender parte de la dinámica política del Congreso, aunque no permita concluir que una persona controla por sí sola la agenda legislativa.

El poder está distribuido entre las bancadas, las comisiones, las plenarias, las mesas directivas y las reglas constitucionales y legales que regulan el procedimiento.

El Senado como contrapeso institucional

Esta discusión adquiere especial importancia cuando existe un cambio de Gobierno.

El Ejecutivo puede presentar proyectos, impulsar su agenda y utilizar las facultades que la Constitución y las leyes le conceden. Pero muchas de sus principales reformas requieren la participación del Congreso.

El escenario de 2026 añadió una particularidad. Durante la campaña, Abelardo De La Espriella anunció que pretendía expedir más de 90 decretos durante los primeros días de su Gobierno para implementar medidas en diferentes áreas.

Eso no significa que el Ejecutivo pueda sustituir al Congreso mediante decretos de manera ilimitada. Las facultades del Presidente tienen límites constitucionales y legales, y existen materias que requieren trámite legislativo. Precisamente por eso, la relación entre Gobierno y Congreso continúa siendo fundamental para entender cómo se desarrolla una agenda política.

La elección de Henríquez, en este contexto, adquirió una dimensión adicional: la Presidencia del Senado quedó en manos de un congresista del Centro Democrático, mientras el Pacto Histórico contribuyó con sus votos a su elección.

¿Fue una alianza o un acuerdo coyuntural?

La votación abrió inmediatamente una discusión sobre las motivaciones políticas del resultado.

Honorio Henríquez, presidente del Senado

La Silla Vacía destacó que los 26 votos del Pacto Histórico fueron decisivos para que Henríquez alcanzara los 56 apoyos. Al mismo tiempo, Henríquez negó que existiera una coalición entre el Centro Democrático y el Pacto Histórico.

Por eso resulta más preciso hablar de una coincidencia electoral en una votación específica que asumir automáticamente la existencia de una alianza política permanente.

El episodio demuestra, sin embargo, algo importante sobre el funcionamiento del Congreso: las mayorías pueden construirse alrededor de votaciones concretas y no necesariamente coinciden con las alianzas ideológicas tradicionales.

La Presidencia del Senado y el control político

El Congreso no solamente produce leyes. También ejerce control político sobre el Gobierno.

La Ley 5 de 1992 reconoce esta función del Congreso y contempla mecanismos como citaciones, debates, mociones de censura y mociones de observación.

La Presidencia del Senado tiene entonces un papel relevante en la conducción de la corporación en la que se desarrollan esos debates.

Pero nuevamente aparece una distinción importante: dirigir el Senado no equivale a controlar a los senadores. Las bancadas y cada congresista conservan su capacidad de deliberación y votación dentro de las reglas constitucionales y reglamentarias.

Por eso, la importancia política del cargo está menos en un supuesto poder absoluto y más en su capacidad institucional para conducir el funcionamiento de una de las cámaras del Congreso.

Una pieza del equilibrio de poderes

La elección de Honorio Henríquez sirve, entonces, como punto de partida para comprender algo más amplio que una disputa entre nombres y partidos.

En una democracia presidencial como la colombiana, el Ejecutivo tiene importantes facultades, pero comparte el poder público con otras instituciones. El Congreso legisla, ejerce control político y cumple otras funciones constitucionales; dentro de ese sistema, el Senado tiene responsabilidades específicas y su Mesa Directiva organiza buena parte de su funcionamiento.

Por eso, preguntarse “¿para qué sirve la Presidencia del Senado?” permite ir más allá de la coyuntura política.

La respuesta está en sus funciones: dirigir las sesiones, hacer cumplir el reglamento, ordenar el trámite de los proyectos, representar institucionalmente al Senado y contribuir al funcionamiento de la corporación.

La elección de 2026 demuestra además que las mayorías parlamentarias pueden producir resultados inesperados y que las relaciones entre Gobierno, oposición y Congreso no siempre siguen las fronteras ideológicas habituales.

En últimas, entender la Presidencia del Senado permite comprender mejor cómo se distribuye el poder en Colombia. Porque el Congreso no es simplemente el lugar donde se votan las leyes: es uno de los escenarios fundamentales donde se negocian, se confrontan y se transforman los distintos proyectos políticos que buscan orientar el país.

Sigue el podcast Reducto K-Poper aquí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll to Top