Las elecciones presidenciales de Brasil reabren el debate sobre el futuro de la izquierda, el avance de la derecha y los desafíos de la democracia en América Latina.
En una conversación realizada virtualmente el 7 de octubre de 2026, sobre las elecciones en Brasil, a través del canal de YouTube Alto y Claro, la excanciller colombiana Yolanda Villavicencio y el politólogo y analista internacional español Juan Carlos Monedero examinaron las lecciones de la primera vuelta brasileña y sus posibles repercusiones para Colombia y la región.
La primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, dejó a Flávio Bolsonaro en primer lugar, con el 47,03 % de los votos válidos, y al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en segundo lugar, con el 45,16 %. Ambos disputarán la segunda vuelta el 25 de octubre.
El resultado confirmó una competencia estrecha entre dos proyectos políticos diferentes. (Tribunal Superior Electoral de Brasil).
A partir de este escenario, Villavicencio y Monedero plantearon una discusión que va más allá de quién ganará la Presidencia brasileña: ¿qué condiciones necesitan las fuerzas progresistas para gobernar, transformar la sociedad y defender la democracia en un contexto de creciente polarización?
1. Una buena gestión de gobierno no garantiza la victoria electoral
Uno de los puntos centrales de la conversación fue la distancia entre los resultados de una administración y su capacidad para conseguir respaldo electoral.
Monedero cuestionó la idea de que una gestión económica favorable o la implementación de políticas sociales sean suficientes para garantizar una victoria. El caso brasileño, sostuvo, obliga a preguntarse por qué un gobierno que considera exitoso puede enfrentarse a una competencia electoral tan ajustada.
Su reflexión apunta a una diferencia fundamental entre gobernar y construir una mayoría política. Los resultados de una administración no se traducen automáticamente en reconocimiento ciudadano: también importan la comunicación de las políticas, la organización social, las alianzas y la capacidad de interpretar las preocupaciones de distintos sectores.
Durante el diálogo se mencionó, por ejemplo, la experiencia del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en el nordeste brasileño, donde, según la conversación, candidatos vinculados al movimiento fueron elegidos mediante procesos de participación y campañas construidas desde sus propias organizaciones.
Para Monedero, esta experiencia plantea una pregunta relevante: ¿qué posibilidades tienen los proyectos políticos cuando las comunidades participan activamente en la selección de sus representantes y en las campañas electorales?
2. Brasil importa para Colombia, pero no puede sustituir su propia estrategia
Villavicencio y Monedero coincidieron en la importancia regional de las elecciones brasileñas, aunque advirtieron sobre el riesgo de interpretar el futuro de las fuerzas progresistas latinoamericanas exclusivamente a partir de lo que ocurra en Brasil.
Monedero sostuvo que una eventual victoria de Lula podría tener un efecto político más allá de sus fronteras, especialmente como señal de que Donald Trump y sus aliados también pueden ser derrotados electoralmente. Sin embargo, advirtió que el resultado no resolvería por sí mismo los problemas de la izquierda en otros países.
La situación institucional brasileña constituye parte de ese argumento. Las elecciones legislativas celebradas junto con la primera vuelta fortalecieron al Partido Liberal, vinculado a Flávio Bolsonaro, que pasó de 15 a 28 escaños en el Senado. Este resultado anticipa las dificultades que enfrentaría cualquier gobierno para impulsar su agenda sin mayorías legislativas favorables. (Reuters).
En el caso colombiano, Villavicencio insistió en que la experiencia brasileña debe servir para revisar las propias fortalezas y debilidades. Recordó que el progresismo colombiano conserva una base electoral importante y planteó la necesidad de mejorar la pedagogía sobre las transformaciones impulsadas desde el Gobierno, fortalecer las alianzas y construir una acción política más coordinada.
La conclusión compartida es que la cooperación internacional entre fuerzas progresistas puede ser importante, pero no reemplaza el trabajo político que cada país necesita desarrollar en su propio territorio.
3. El poder económico y los límites de los gobiernos progresistas
Otro de los ejes de la conversación fue la relación entre democracia, economía y poder empresarial.
Monedero propuso examinar cómo los grandes capitales pueden influir en las condiciones en las que gobiernan las fuerzas progresistas. Según su interpretación, los gobiernos elegidos democráticamente no controlan necesariamente todos los recursos económicos, las instituciones, los medios de comunicación y las redes de influencia que intervienen en la vida pública.
Desde esta perspectiva, ganar unas elecciones no significa disponer automáticamente de las condiciones para ejecutar un programa de transformación social.
El analista también cuestionó que algunos sectores económicos puedan anteponer sus intereses particulares a las decisiones de las mayorías. Su planteamiento fue que las fuerzas progresistas necesitan identificar esas relaciones de poder y explicar de manera concreta cómo afectan la vida cotidiana.
Villavicencio complementó esta reflexión al señalar la importancia de recuperar la memoria histórica y fortalecer una educación que promueva el pensamiento crítico. En su opinión, una ciudadanía con mayores herramientas para comprender los procesos históricos puede evaluar mejor las decisiones públicas y sus consecuencias.
El debate, por tanto, no se limita a la relación entre gobiernos y empresas. También comprende la capacidad de la sociedad para entender los conflictos económicos y participar informadamente en las decisiones democráticas.
4. La disputa cultural: individualismo frente a solidaridad
La conversación también abordó los cambios culturales que, según Monedero, favorecen el crecimiento de las derechas contemporáneas.
El politólogo relacionó este fenómeno con décadas de políticas neoliberales y con la expansión de valores individualistas que debilitan la idea del bienestar colectivo. En su lectura, determinados discursos políticos presentan la solidaridad y la regulación estatal como obstáculos para la prosperidad individual.
Frente a ese escenario, planteó que las fuerzas progresistas necesitan disputar los sentidos comunes, en lugar de limitarse a responder defensivamente a las críticas de sus adversarios.
Esta tarea incluye mejorar la presencia en medios de comunicación, redes sociales y espacios culturales, así como desarrollar mensajes capaces de conectar las propuestas políticas con las experiencias cotidianas de la ciudadanía.
Villavicencio añadió que la educación debe contribuir a recuperar la historia y los valores relacionados con la solidaridad y el bien común.
La discusión deja una pregunta abierta: ¿cómo defender la importancia de lo colectivo en sociedades donde los discursos políticos suelen presentar el éxito individual como principal medida del bienestar?
5. El partido-movimiento y la conquista del poder local
Uno de los planteamientos más concretos de Monedero fue la necesidad de que el Pacto Histórico colombiano se consolide como un partido-movimiento: una organización democrática, con presencia territorial y capacidad para formar nuevos liderazgos.
Según explicó, no basta con reunir apoyos durante una campaña electoral o depender de figuras nacionales reconocidas. Una organización política necesita establecer vínculos permanentes con sindicatos, mujeres, jóvenes, comunidades, trabajadores y otros sectores sociales.
«Si no está en el territorio, no es un partido-movimiento», afirmó Monedero durante la conversación.
La idea implica pasar de una estructura concentrada en dirigentes nacionales a una organización que escuche las necesidades locales, participe en las discusiones comunitarias y construya propuestas desde abajo. También supone establecer mecanismos internos de deliberación para evitar que las decisiones dependan exclusivamente de un liderazgo individual.
Villavicencio coincidió en la importancia de fortalecer el trabajo territorial y señaló las elecciones regionales como una oportunidad para ampliar la representación política mediante concejales, alcaldes y otros cargos locales.
Para ambos participantes, la construcción de nuevos liderazgos y la capacidad de organización permanente son elementos fundamentales para que un proyecto político no dependa exclusivamente de los resultados de una elección presidencial.
Ver también: La oposición no puede ser un ritual: el desafío de construir poder social en Colombia
Elecciones en Brasil: una reflexión sobre el futuro de la democracia en América Latina
La conversación entre Yolanda Villavicencio y Juan Carlos Monedero plantea que los resultados electorales deben analizarse más allá de la competencia entre candidatos. También es necesario examinar las estructuras económicas, las relaciones internacionales, los cambios culturales, la comunicación política y las capacidades organizativas de cada fuerza.
El diálogo no presenta una fórmula única para resolver estos desafíos. Propone, en cambio, revisar críticamente las experiencias de gobierno, identificar errores y fortalecer las herramientas democráticas para responder a las transformaciones sociales.
Su mensaje central es que ganar elecciones, gobernar y transformar la sociedad son tareas relacionadas, pero diferentes. La construcción de mayorías requiere organización, comunicación, presencia territorial y capacidad para convertir las propuestas políticas en respuestas concretas a las necesidades de la población.
En un escenario regional marcado por la polarización, la elección brasileña ofrece elementos para discutir el futuro de la democracia y los desafíos de las fuerzas progresistas. Pero, como advirtieron los participantes, ninguna victoria o derrota en otro país puede sustituir la responsabilidad de cada sociedad de construir su propio proyecto político.
Mira el video completo de la conversación entre Yolanda Villavicencio y Juan Carlos Monedero en Más12M, donde profundizan en las lecciones de Brasil, el papel de Estados Unidos en la región y los retos de la organización política en Colombia y América Latina.
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