Esta lectura del dialogo territorial, barrial local, se realiza desde dos miradas con la candidata a magíster María Concepción Alfonso Pérez y el periodista Fernando Ballesteros Valencia.

Por más de dos décadas hemos caminado, leído, estudiado, formulado en documentos, proyectos de alto impacto social, entre ciento ochenta y ocho, uno de ellos, la política pública “Goles en Paz” de autoría periodística en comunicación estratégica del articulista del escrito que está en sus manos. De las veinte localidades objeto de estudio, la de Usme, la quinta en sus siete UPZ, sus grandes extensiones rurales, de vital proyección ambiental, compuesta por dos Unidades de Planeamiento Rural (UPR) y más de catorce veredas; en una ciudad capital, de hecho, más del sesenta por ciento de su territorio veredal. En “El verde sur”, sobre el que descansa la tumba de basuras “Doña Juana”, lixiviados que envenenan las aguas del subsuelo; que como la caverna de putrefacción esconde la urbe en la base del páramo más extenso del mundo el páramo de Sumapaz; la fábrica de agua pura más grande del planeta, y como contradicción muy propia de la mega industria que esconde algo tras la privatización de los servicios públicos, que en medio de estrategias de comunicación buscan subir los costos de este servicio público, justificado por otro apelativo tan desagradable como el colocarle a un fenómeno ambiental, causado por el exterminio de la naturaleza por la industrialización, en cuyo desatino denominan “fenómeno del niño”, y se tiene que preguntar; y quétiene que ver la niñez con las monstruosidad que genera el colocar cemento sobre la vida, o peor aún, embotellarnos el agua que es nuestra y vendérnosla, o contaminando los ríos como el Tunjuelito, el rio, Bogotá, el Magdalena, las aguas del océano, con lixiviados “veneno” y el llevar la humanidad a la hecatombe; nada que ver, una expresión muy atinada, pero que favorece mucho la narrativa de exclusión social a la que los tecnócratas denominan cinturones de miseria.
Migración por violencias en el campo, paramilitarismo, narcotráfico, corrupción son la justificación en la que se esconden modelos subnormales, formalizados en contra vía, a todo modelo de planeación; ahí los llamados cinturones de miseria, que dignifica el obrero, la ama de casa, los trabajadores informales y de servicios generales, mantecas, indios, gamines, arrastrados son los apelativos de clase; que hoy son miles y cuya labor ocupa la primera fuente de trabajo; la nostalgia del campo, de la libertad, de ser propietario de su día a día, la rotura histórica, la esperanza de progreso ahogada en trabajos sin condiciones laborales en el marco de la OIT (Organización Internacional del trabajo), mano de obra barata.
Los servicios públicos, a hora que sus costos se esconden detrás de los llamados fenómenos naturales, la naturaleza no se devora así misma, como “Saturno devorando a su hijo”, el modelo de los servicios públicos, si existen, en las márgenes de la pobreza; tiene un atraso de más de medios siglo; un estudio de la Superintendencia de Servicios Públicos, apuntalo un modelo de servicios públicos desde el marco del estado social de derechos, rechazado por el Congreso de Colombia; se elevó la petición a la presidencia de la Republica según la constitución de 1.991, el Consejo de Estado no lo permitió. Ahora bien donde está la separación de poderes, cuando de legislar se trata en equidad, los entes de control, Procuraduría, Fiscalía, Personerías, veedurías; en un país potencia mundial en fuentes hídricas, y donde el agua en más de sesenta por ciento en las cabezas municipales de su ríos, están afectados por ese fecales; una realidad paupérrima, mediocre por demás de un estado cooptado para enriquecer a unos pocos, un ambiente afectado hasta la medula, a lo que se suma la industria pesada y la contaminación que tiene su lunares, luego de la segunda -tercera explosión del relleno Dona Juana, un millón de toneladas de basura se esparcieron por la atmosfera de Bogotá, los materiales descompuestos fueron al rio Tunjuelito, de ahí al rio Bogotá, alMagdalena a Bocas de Ceniza y a las playas de Santa Martha y el caribe, tres anillos de afectación, fueron dimensionados, como afectaciones, el primer anillo se encamina a indemnizaciones; dos décadas después, según recursos depositados en un fondo de la Defensoría del Pueblo, y que aun adeuda al segundo y tercer anillo; como a la ciudad, al país entero por los daños causados; la contaminación, la demanda fue posible gracias a las defensa del abogadoGuillermo Asprilla, blanco de ataques, que lo llevaron a la muerte.
A esta realidad superadas por el mínimo vital, o los dos millones del sueldo mínimo que hoy tienen en la mira el Banco de la Republica – la actual Junta Directiva, de incrementar en 75 puntos básicos (pbs) la tasa de interés de política monetaria a 12%, la premisa al parecer es la pobreza debe ser el apalancamiento de la concentración de riqueza en pocas manos; no por ello se describe a Colombia como el país de mayor inequidad económica, de la riqueza en pocas manos, en la que Colombia había tenido asomos de cambio en el gobierno anterior, como todas los estudios indican eran los correctos.
Es el momento del legado de las “organizaciones sociales organizadas”, la planeación desde las realidades objetivas, desde la esquina, el barrio, la UPZ, la zona, la localidad, los planes de desarrollo, como política pública; son la herramienta de trabajo en equipo social, interdisciplinar; que permite saber cuántas gotas de agua se consumen, si están libres de contaminantes y cuánto cuesta; así cuanta basura nos contamina, como se invierte la plata del tesoro público, la plata y el Estado, son de y para los ciudadanos; no para el negocio de unos avivatos con cara de oveja y rayas pintadas; los planes de desarrollo local, distrital, nacional son el libro contable, las cuentas de en qué se gasta la plata que se lleva en el bolsillo, la plática, que duro trabajo nos ha constado, a indígenas, campesinos, negros, mestizos, trabajadores honestos de la tierra, bisagüelos, ágüelos, padres que nunca supieron que eran unas vacaciones, menos una pensión, sin derechos a la salud, la educación, menos a la universidad y tampoco a un mínimo de dos millones de pesos; tener un país que el cambio devuelve como democracia de todas y todos.
Como colofón de cierre; tres continentes de basura hoy son parte del mapamundi que la humanidad, legado a las nuevas generaciones; a ello se suma para la Colombia y el planeta incendiado, la Potencia Mundial de la Vida aporta 26 mil hectáreas en llamas, 203 municipios que arden, y el planeta echando llamas; porque pauperizar los territorios a punta de quemarlos, es el mejor negocio para la construcción y la sobre explotación minera de las multinacionales; así como guerras de exterminio social, como en Palestina, ayer es Gaza, hoy el mundo que apuntan a una hecatombe total en tiempo real.
Este marco, diagnostico, resumen estrecho de lo que afecta a una comunidad como la de Usme, es la dimensión de lo barrial, a lo local, de lo distrital a lo nacional regional e internacional global.
Diálogo con lideresas y líderes sociales
Nos quedamos con la percepción de que la gobernanza en Usme se expresa en la participación democrática que ha definido y redefinido las relaciones sociales y de poder en la UPZ y el barrio de influencia de organizaciones sociales que se benefician de su acción política.
Aunque los elementos que definen la gobernanza de la UPZ y el barrio están inmersos en las relaciones económicas y sociales que han sido privilegiadas sobre una sociedad abierta y democrática; sabemos que tienen su origen en un sistema económico capitalista que reafirma o cuestiona los procesos democráticos primarios del territorio.
Así mismo, si partimos del hecho de que se concibe de otra manera la articulación de la sociedad, incluso hasta modificar el pacto social, se tiene una de las posibilidades a las que nos hemos visto abocados en un statu quo que privilegia una ética y una estética que no representa los ideales de libertad y acceso a servicios básicos que den respuesta a las necesidades en condición de igualdad de todos los asociados de un Estado social de derecho y democracia.
Estos conceptos puestos a dialogar con los ciudadanos locales en los barrios, Juntas de Acción Comunal, nos enseñaron que tenemos actores que se identifican con todos los preceptos sociales sin cuestionamiento alguno sobre las medidas de nuestro sistema socio – económico, también encontramos, aquellos ciudadanos que hacen parte del progresismo y que rechazan los elementos de la economía neoliberal y luego están los más pragmáticos y diversos, que encuentran que la gobernanza es una herramienta para el rediseño de la política pública en un contexto globalizado determinado por la política económica y de relaciones exteriores de Estados Unidos, Rusia y China.
Así, los principales argumentos de aquellos que cifran sus afirmaciones en que el papel tradicional del Estado está desaparecido, y que en cambio se han modificado por conceptos que consideran la privatización de las principales prácticas, incluidas las decisiones políticas en procedimientos que la eficiencia, para el beneficio directo de los actores económicos y el derrumbamiento del Estado Social de Derecho.
Lo cual presupone que la gobernanza de las localidades, el distrito capital, los municipios, departamentos y el país se subsumen al poder y los intereses de quienes han sido legitima mente elegidos; una contradicción del concepto de la Constitución de 1.991, el acuerdo social por excelencia, que legitima la participación social y privilegia el estado social de derechos; en tal sentido la participación social antes legitimada por el estado representativo la vieja constitución del 86 que remplazo el modelo federal por un Estado unitario de la clase política; hoy al parecer continua por los mismos rumbos donde el estado, está por un lado y el Estado social esta derechos está por otro, ahora enmarcados en las relaciones del mercado mundial. Asimismo, desestructura la singularidad de la cultura de los territorios, al estandarizar los comportamientos y normas, a través de la aculturación. Lo cual crea un relato universal de lo político, económico y cultural. Es decir, que tal reduccionismo modela las democracias y considera que lo único aceptable en lo económico es el capitalismo y que los derechos sociales y culturales de los ciudadanos del mundo se deben a lo beneficioso para los actores económicos.
Sin embargo, las ciudadanas y ciudadanos comuneros que conocimos en la reunión a la que asistimos con ciudadanos usmeños para conocer a las y los aspirantes a cargos de elección popular, nos permitió observar la grandiosa capacidad de organización y solidaridad de este grupo humano,para promover el desarrollo sostenible y sustentable construido a través de eventos y cambios fundamentales en este el territorio de Usminia.
Las prácticas comunitarias de estas personas en Bogotá, D. C. evidencian que el objetivo fundamental de promoción de un desarrollo integral, sostenible y sustentable se ha construido a partir de ejercicios democráticos de la acción participativa que sus lideresas y líderes despliegan y ejecutan en las casas, conjuntos residenciales de los barrios o sectores de la Unidad de Planificación Zonal – UPZ ahí en la realidad cotidiana.
El ejercicio de gobernanza ocurre en doble vía, se ejerce desde la ciudadanía cuando los liderazgos locales desarrollan actividades que les permite acopiar recursos de fuentes directas como juegos, espectáculos, bingos, fiestas y rifas, los negocios de misceláneas, tiendas que la comunidad desarrolla para beneficiar a todos los habitantes en espacios públicos e incluso privados en prácticas de vida familiar; es una estrategia para vincular el trabajo voluntario e iniciativa popular en la construcción de sus propias obras de infraestructura y la prestación de servicios con el propósito de disminuir los costos en el desarrollo de programas sociales.
En Usme este proceso histórico desde 1.650 como fundación, y milenaria como territorio, tiene una estructura orgánica cualificada, que se mueve con la debida legitimidad dado que cada uno de los comuneros ostenta el cargo por elección popular a través de un proceso de votación comunitario, estrechamente atado a los afectos, las identidades y su cultura. El alto compromiso que tienen se expresa en la eficiencia con la que desempeñan sus acciones ante las entidades oficiales con el fin de dar respuesta a las necesidades de la UPZ y el barrio.
La acción política de los miembros de la Junta de Acción Comunal del barrio, las comisiones de trabajo y la resolución pacífica de conflictos, es una de las primeras aproximaciones a uno de los ejercicios básicos de la democracia y participación a través de la votación primaria de los ciudadanos, desde los catorce años; cuidando intereses principalmente en temas de ambiente y el ejercicio de los derechos de los vecinos y de los ciudadanos más vulnerables.
Lo cual nos permite aseverar que la gobernanza de la localidad no se subsume del todo al poder y los intereses de las relaciones del mercado mundial. Tampoco ha logrado desestructurar la singularidad de la cultura del territorio ni estandarizar los comportamientos y normas a través de la aculturación. Lo cual contradice el metarrelato universal de que la democracia, política, economía y cultura deben ser reducidas y modeladas a lo único aceptable para los actores económicos, el beneficio financiero, aun a costa de los derechos sociales y culturales de los ciudadanos, barriales, locales, distritales, municipales, regionales, continentales, insulares de territorio nacional, como del mundo.
Esta lectura del diálogo territorial, barrial local, se realiza desde dos miradas con María Concepción Alfonso Pérez y el periodista Fernando Ballesteros Valencia.